La mala maniobra que acabó contra un árbol y la luna reventada
Un vehículo impacta contra un árbol en una zona de aparcamiento municipal, causando un estruendo que asustó a los viandantes y reventó la luna del coche. El incidente, ocurrido el día de Halloween, se saldó sin heridos y suma el anecdotario local.
Cuando habilitaron la zona de aparcamiento en Carlos Pinilla hubo quien lo comentó... "ese árbol". Pero la mayoría coindició en responder "hay hueco de sobra". Pero al final el árbol en cuestión sufrió un buen golpe hace unos días.
En esta zona próxima al Gadis, frente al parque Santa Teresa, se vivió este curioso y asombroso episodio que provocó un gran estruendo a pesar de la poca velocidad.
Un vehículo chocó con su parte trasera contra el árbol. Tal fue el impacto que el estruendo retumbó sorprendiente a los viandante. “Parecía que había explotado algo”, relataba algún testigo. Y no era para menos: la fuerza del golpe fue suficiente para reventar la luna trasera del vehículo, dejando boquiabiertos a quienes presenciaron la escena.
Afortunadamente, el conductor no circulaba a gran velocidad —al parecer estaba simplemente intentando acomodarse en el aparcamiento— lo que evitó consecuencias mayores.
El árbol implicado en el accidente resistió estoicamente el envite, aunque quedó marcado por el encuentro inesperado con el automóvil.
Y aquel vecino que vaticinó que el árbol sería "llevado" por más de uno confirmaba "ya lo decía yo".
Cuando habilitaron la zona de aparcamiento en Carlos Pinilla hubo quien lo comentó... "ese árbol". Pero la mayoría coindició en responder "hay hueco de sobra". Pero al final el árbol en cuestión sufrió un buen golpe hace unos días.
En esta zona próxima al Gadis, frente al parque Santa Teresa, se vivió este curioso y asombroso episodio que provocó un gran estruendo a pesar de la poca velocidad.
Un vehículo chocó con su parte trasera contra el árbol. Tal fue el impacto que el estruendo retumbó sorprendiente a los viandante. “Parecía que había explotado algo”, relataba algún testigo. Y no era para menos: la fuerza del golpe fue suficiente para reventar la luna trasera del vehículo, dejando boquiabiertos a quienes presenciaron la escena.
Afortunadamente, el conductor no circulaba a gran velocidad —al parecer estaba simplemente intentando acomodarse en el aparcamiento— lo que evitó consecuencias mayores.
El árbol implicado en el accidente resistió estoicamente el envite, aunque quedó marcado por el encuentro inesperado con el automóvil.
Y aquel vecino que vaticinó que el árbol sería "llevado" por más de uno confirmaba "ya lo decía yo".





























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