R. Meléndez
Miércoles, 14 de Octubre de 2026

Ocho años de abandono: Villarrabines sigue atrapado por su única e intransitable carretera

La única vía de acceso de Villarrabines con el resto del "mundo" sigue sumida en el abandono tras ocho años de reclamaciones infructuosas a la Diputación de León. El deterioro extremo convierte este tramo de menos de dos kilómetros en un peligro constante para residentes, ganaderos y servicios esenciales.

La carretera LE-7520, gestionada por la Diputación Provincial de León, se ha convertido en un símbolo del olvido institucional. Esta vía, que conecta la pedanía de Villarrabines con el núcleo principal del municipio de Villamandos, presenta desde hace años un estado tan lamentable que en algunos tramos apenas puede distinguirse de un simple camino rural. Los baches profundos, el asfalto cuarteado y los socavones hacen intransitable una carretera fundamental para la vida diaria en esta zona rural leonesa. La carretara acaba en la localidad y comienza en otra carretera de espanto, la N-630.

Desde hace ocho años, el Ayuntamiento de Villamandos viene reclamando insistentemente a la Diputación su reparación o al menos un parcheado provisional que permita transitar con seguridad. Sin embargo, las respuestas oficiales se han limitado a una escueta negativa: “no hay dinero”, según denuncian fuentes municipales. La situación ha generado una profunda frustración entre los habitantes y responsables locales.

La alcaldesa de Villamandos ha reiterado públicamente su petición ante los medios y las autoridades provinciales: “No pedimos grandes obras ni inversiones millonarias; solo exigimos lo mínimo indispensable para garantizar la seguridad vial y evitar accidentes”.

El mal estado del firme no solo afecta a los vecinos particulares —que cada día deben arriesgar sus vehículos e integridad física— sino también a profesionales como ganaderos, panaderos o personal sanitario que utilizan esta vía para acceder a explotaciones agrícolas, repartir productos básicos o prestar asistencia médica urgente. Incluso servicios públicos como la recogida de basura ven dificultada su labor por el deterioro extremo del trazado.

Vecinos consultados relatan situaciones límite: “Hay días en los que tememos quedarnos atascados o sufrir daños graves en nuestros coches. Y si ocurre una emergencia médica, llegar rápido es imposible”. La sensación generalizada es que existe una discriminación hacia las pequeñas localidades rurales frente a otras zonas mejor atendidas por las instituciones provinciales.

A pesar del tiempo transcurrido y las reiteradas demandas formales —la última remitida este mismo año— no se vislumbra ninguna actuación inmediata ni compromiso concreto por parte de la Diputación leonesa. Mientras tanto, quienes dependen diariamente de esta carretera siguen expuestos al riesgo y al aislamiento.

Con este panorama, crece la indignación vecinal ante lo que consideran una dejadez injustificable: “¿Cuántos años más tendremos que esperar? ¿O acaso tiene que ocurrir una desgracia para que alguien actúe?” concluyen desde Villarrabines.

Nota: Si desea aportar testimonios concretos o imágenes recientes del estado actual de la carretera LE-7520 para reforzar esta denuncia periodística, puede enviarlos para completar el reportaje.

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