UPL denuncia el “deterioro silencioso y sistemático” de la sanidad de la Región Leonesa motivado por las políticas desarrolladas por la Junta
La formación leonesista lamenta que la sanidad es la tercera principal preocupación o prioridad para la ciudadanía y no tiene esa importancia en las políticas públicas de la institución autonómica.
Unión del Pueblo Leonés (UPL) denuncia el “deterioro silencioso y sistemático” de la sanidad de la Región Leonesa y motivado por las políticas desarrolladas por la Junta de Castilla y León. Así se refirió la portavoz leonesista en las Cortes de Castilla y León, Alicia Gallego, en la interpelación realizada al presidente del ejecutivo
autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, al que recordó que la sanidad es la tercera principal preocupación o prioridad para la ciudadanía y se encuentra con que “no tiene esa importancia” en las políticas públicas que realiza.
Durante su intervención, Gallego evidenció “la carrera de obstáculos” que sufre y padece la sanidad pública dependiendo de la provincia en la que se resida. “Están gestionando la sanidad pública de espaldas a la realidad demográfica y eso supone una temeridad”, prosiguió, antes de incidir en que León, Zamora y Salamanca sufren
“una tormenta perfecta” de despoblación y envejecimiento acelerado con una población mayor de 65 años que roza o supera el 30 por ciento del total.
A ello se suma, remarcó la portavoz leonesista, que estamos ante un territorio con estas características y cuya repercusión para la sanidad “es mayor prevalencia de enfermedades crónicas, pluripatologías y dependencia, que se agravan aún más en el mundo rural con consultorios cerrados o sin facultativos”. Así, recordó la Unidad de
Ictus de Zamora “aprobada y no ejecutada”, que luego nos justifica del consejero de Sanidad y Bienestar Social, Alejandro Vázquez, que “es por falta de especialidades” y le cuestionó “cómo le explica a la ciudadanía” que para unas provincias sí, como Ávila, y para otras, como Zamora, no.
Gallego reseñó que “el epicentro de la indignación y la vergüenza institucional” se encuentra en el devaluado mapa de infraestructuras sanitarias a falta de ejecución como el centro de salud de Villalpando y Virgen de la Concha en Zamora o como llevamos décadas escuchando “las mismas promesas” de inversiones que nunca
llegan como sucede en Salamanca con El Zurguén, Prosperidad o Santa Marta de Tormes. Y si miramos a la provincia de León, nos encontramos con la UCI, los centros de salud de Villaquilambre, Sahagún o Ponferrada I, las Unidades de Reproducción Asistida para los Hospitales de Salamanca y León o las ambulancias de emergencia aprobadas para Sahagún y Villablino aún pendientes.
Pero también podemos hablar “de su desorden en gestión sanitaria” con la larga lista de espera de especialistas o vacantes; que se suma a los datos del propio Consejo de Colegios Oficiales de Médicos que alertan que la provincia de León se sitúa a la cola en ratios de facultativos por habitantes. “esta es la idea de cohesión territorial que tienen”, le preguntó. La líder leonesista refrendó que a este colapso médico se le suma “otra crisis estructural asfixiante” con los bajos ratios de 5 enfermeras por cada 1.000 pacientes, muy lejos de las 9 que recomienda la
Organización Mundial de la Salud (OMS).
Además, destacó que el promedio de tiempo de espera para conseguir una primera cita con el especialista “roza ya los 104 días de demora”, aunque si se desglosan los datos hospital por hospital la brecha territorial “resulta escandalosa”. A ello añadimos la ausencia de servicio de pediatría en La Bañeza o Cistierna, clave para fijar población joven, o la falta de medidas para fidelizar a los profesionales pese a tener los instrumentos necesarios para ello.
“La peor consecuencia de este abandono la sufre el servicio de oncología de El Bierzo”, puso de manifiesto Gallego, que enfatizó en como la Asociación OncoBierzo tuvo que llevar “el grito de desesperación” de los pacientes hasta el centro de Madrid, ya que únicamente tienen 3,5 facultativos de los 6 de los que deberían tener. En cualquier caso, especificó que también “hay falta de cardiólogos, traumatólogos, radiólogos, anestesistas u otorrinolaringólogos” y denunció que detrás de cada uno de esos números “hay vidas rotas, dolores acumulados y un abandono intolerable”.
Pero ustedes “se escudan de forma constante en una supuesta y global falta de médicos” que el informe del Colegio de Médicos de Castilla y León “desmonta por completo su coartada” porque la reposición autonómica es positiva, el problema real “no es cuántos son, sino donde están y cómo se gestionan”. “Aprobaron en las Cortes
la Ley de Puestos de Difícil Cobertura, vendieron propaganda sobre incentivos económicos y estabilidad, que los sindicatos ya han denunciado que son papel mojado al no aplicarse eficazmente”, sentenció.
Para concluir, la portavoz leonesista evidenció que este propósito de mala organización “genera desmotivación, bajas por sobrecarga laboral y falta de fidelización” una muestra de que la sanidad pública de la Región Leonesa “no padece una crisis coyuntural, sufre las consecuencias de un modelo político fallido”. “Escuche a los profesionales, atienda las denuncias de ratios, mire a la cara a los pacientes de oncología de El Bierzo, pero, sobre todo, deje de gestionar la sanidad desde la comodidad de un despacho con criterios de rentabilidad política o amistad”, concluyó.
Unión del Pueblo Leonés (UPL) denuncia el “deterioro silencioso y sistemático” de la sanidad de la Región Leonesa y motivado por las políticas desarrolladas por la Junta de Castilla y León. Así se refirió la portavoz leonesista en las Cortes de Castilla y León, Alicia Gallego, en la interpelación realizada al presidente del ejecutivo
autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, al que recordó que la sanidad es la tercera principal preocupación o prioridad para la ciudadanía y se encuentra con que “no tiene esa importancia” en las políticas públicas que realiza.
Durante su intervención, Gallego evidenció “la carrera de obstáculos” que sufre y padece la sanidad pública dependiendo de la provincia en la que se resida. “Están gestionando la sanidad pública de espaldas a la realidad demográfica y eso supone una temeridad”, prosiguió, antes de incidir en que León, Zamora y Salamanca sufren
“una tormenta perfecta” de despoblación y envejecimiento acelerado con una población mayor de 65 años que roza o supera el 30 por ciento del total.
A ello se suma, remarcó la portavoz leonesista, que estamos ante un territorio con estas características y cuya repercusión para la sanidad “es mayor prevalencia de enfermedades crónicas, pluripatologías y dependencia, que se agravan aún más en el mundo rural con consultorios cerrados o sin facultativos”. Así, recordó la Unidad de
Ictus de Zamora “aprobada y no ejecutada”, que luego nos justifica del consejero de Sanidad y Bienestar Social, Alejandro Vázquez, que “es por falta de especialidades” y le cuestionó “cómo le explica a la ciudadanía” que para unas provincias sí, como Ávila, y para otras, como Zamora, no.
Gallego reseñó que “el epicentro de la indignación y la vergüenza institucional” se encuentra en el devaluado mapa de infraestructuras sanitarias a falta de ejecución como el centro de salud de Villalpando y Virgen de la Concha en Zamora o como llevamos décadas escuchando “las mismas promesas” de inversiones que nunca
llegan como sucede en Salamanca con El Zurguén, Prosperidad o Santa Marta de Tormes. Y si miramos a la provincia de León, nos encontramos con la UCI, los centros de salud de Villaquilambre, Sahagún o Ponferrada I, las Unidades de Reproducción Asistida para los Hospitales de Salamanca y León o las ambulancias de emergencia aprobadas para Sahagún y Villablino aún pendientes.
Pero también podemos hablar “de su desorden en gestión sanitaria” con la larga lista de espera de especialistas o vacantes; que se suma a los datos del propio Consejo de Colegios Oficiales de Médicos que alertan que la provincia de León se sitúa a la cola en ratios de facultativos por habitantes. “esta es la idea de cohesión territorial que tienen”, le preguntó. La líder leonesista refrendó que a este colapso médico se le suma “otra crisis estructural asfixiante” con los bajos ratios de 5 enfermeras por cada 1.000 pacientes, muy lejos de las 9 que recomienda la
Organización Mundial de la Salud (OMS).
Además, destacó que el promedio de tiempo de espera para conseguir una primera cita con el especialista “roza ya los 104 días de demora”, aunque si se desglosan los datos hospital por hospital la brecha territorial “resulta escandalosa”. A ello añadimos la ausencia de servicio de pediatría en La Bañeza o Cistierna, clave para fijar población joven, o la falta de medidas para fidelizar a los profesionales pese a tener los instrumentos necesarios para ello.
“La peor consecuencia de este abandono la sufre el servicio de oncología de El Bierzo”, puso de manifiesto Gallego, que enfatizó en como la Asociación OncoBierzo tuvo que llevar “el grito de desesperación” de los pacientes hasta el centro de Madrid, ya que únicamente tienen 3,5 facultativos de los 6 de los que deberían tener. En cualquier caso, especificó que también “hay falta de cardiólogos, traumatólogos, radiólogos, anestesistas u otorrinolaringólogos” y denunció que detrás de cada uno de esos números “hay vidas rotas, dolores acumulados y un abandono intolerable”.
Pero ustedes “se escudan de forma constante en una supuesta y global falta de médicos” que el informe del Colegio de Médicos de Castilla y León “desmonta por completo su coartada” porque la reposición autonómica es positiva, el problema real “no es cuántos son, sino donde están y cómo se gestionan”. “Aprobaron en las Cortes
la Ley de Puestos de Difícil Cobertura, vendieron propaganda sobre incentivos económicos y estabilidad, que los sindicatos ya han denunciado que son papel mojado al no aplicarse eficazmente”, sentenció.
Para concluir, la portavoz leonesista evidenció que este propósito de mala organización “genera desmotivación, bajas por sobrecarga laboral y falta de fidelización” una muestra de que la sanidad pública de la Región Leonesa “no padece una crisis coyuntural, sufre las consecuencias de un modelo político fallido”. “Escuche a los profesionales, atienda las denuncias de ratios, mire a la cara a los pacientes de oncología de El Bierzo, pero, sobre todo, deje de gestionar la sanidad desde la comodidad de un despacho con criterios de rentabilidad política o amistad”, concluyó.




























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