Redacción
Martes, 06 de Octubre de 2026

Monedas que ya no caen: cómo aprendieron a sonar las tragaperras y qué hace ese sonido con quien juega

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Una tragaperras moderna apenas usa monedas, pero suena a monedas al dar un premio. Ese tintineo se diseñó y se incorporó a la experiencia de juego. ¿Cómo se diseña el sonido de una máquina y qué le hace a quien juega?

De una campana a 400 sonidos

Desde comienzos del siglo XX, el premio se anunciaba con una campana. Según un reportaje de The New York Times Magazine de 2004, el nuevo jefe de diseño del mayor fabricante estadounidense quiso que cada giro y cada resultado tuvieran su propio sonido: la máquina típica pasó de unos 15 "eventos sonoros" a cerca de 400. La música se acelera y suele subir de volumen según avanza la partida. El diseñador de sonido de ese fabricante, Bill Hecht, dudaba de que los jugadores lo notaran, pero no de su efecto: excitarlos más.

El sonido de las monedas, el más reconocible, dejó de ser real. Muchas máquinas ya pagan con tiques, así que el tintineo sale de un altavoz. Según Hecht, mezclaron varias grabaciones de monedas de 25 centavos cayendo sobre una bandeja de metal y las engordaron con dólares. Un informe de la Universidad de Waterloo (2013) confirma que suenan monedas en máquinas que ya no las aceptan.

El do mayor y el silencio de la pérdida

Se fabricaba también la armonía de la sala: era costumbre afinar las melodías en do mayor para que filas enteras de máquinas no chocaran entre sí. Hoy no es una regla: la compositora Laura Taylor lo desmiente, porque hay máquinas con música de artistas conocidos que no está en do. Además, los sonidos de premio se construyen para oírse por encima del ruido ambiente; cuando no se gana, la máquina se queda en reposo, sin luces ni música.

Lo que el sonido cambia en la memoria y en la decisión

Esa asimetría no se quedó en las salas. En las tragaperras online con dinero real no hay bandeja ni monedas, pero los premios suelen anunciarse con sonido, así que la pregunta del equipo de Mike Dixon, en Waterloo, vale también aquí: ¿qué hace ese sonido con lo que el jugador recuerda? Sus 96 jugadores usaron un simulador con y sin sonidos de premio, con 28 ganancias por bloque de 200 tiradas. Con sonido se activaron más, física y subjetivamente, y la mayoría lo prefirió. Al final sobrestimaron las ganancias: calcularon de media 33 sin sonido y 36 con él, frente a 28 reales.

En la Universidad de la Columbia Británica, el equipo de Mariya Cherkasova acompañó con imágenes de dinero y melodías de casino las ganancias de una tarea que hicieron 131 adultos. En una lotería de dos opciones, quienes jugaron con esas señales eligieron con más riesgo y miraron menos las probabilidades. En la otra tarea, lo que elegían no varió. Como eran señales de imagen y sonido, el efecto no puede atribuirse solo al sonido.

¿Puede el sonido empujar en sentido contrario? Dixon lo probó con las pérdidas disfrazadas de ganancias, jugadas que devuelven menos de lo apostado pero se celebran como premios. Entre 157 estudiantes repartidos en tres grupos, con el sonido habitual solo alrededor de un tercio reconoció esas jugadas como pérdidas. Con un sonido negativo (un tono descendente) lo hizo un 69 %, y contaron sus victorias con mucho más acierto.

Durante décadas, el sonido se ha utilizado para anunciar los premios. En el laboratorio, cambiar la señal sonora ayudó a identificar con más precisión determinados resultados.

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