El estercolero de la Maragatería: el grave riesgo de los proyectos de biogás en Piedralba y Val de San Lorenzo
La comarca de la Maragatería se enfrenta a una amenaza sin precedentes contra su salud pública, su entorno natural y su modelo de vida. Tras las intensas movilizaciones vecinales que lograron frenar temporalmente las pretensiones de la planta de residuos de lodos de depuradoras en la zona, la sombra de los residuos orgánicos vuelve a cernirse sobre Astorga y sus alrededores. La reciente salida a información pública del macroproyecto de biometano y fertilizantes en Val de San Lorenzo (expediente 014-25-AALE- BOCYL 17-08-2026 cuya aprobación inicial y exposición pública se produce sospechosamente en pleno descanso estival) sumada a la persistente presión sobre las parcelas de Piedralba (Santiago Millas), sitúa a nuestra comarca en el epicentro de un modelo especulativo que camufla como "energía verde"; lo que en realidad es la industrialización de la porquería. Quienes promueven estas instalaciones pretenden convencer a los maragatos de que nos sumemos a una transición ecológica idílica. Sin embargo, la experiencia acumulada en la provincia y en la comunidad autónoma demuestra que la realidad es drásticamente diferente.
Una planta de biogás industrial no es un proyecto rural inocuo, es una fábrica de residuos de gran envergadura que conlleva riesgos severos. Pero lo más alarmante en nuestro entorno es el silencio cómplice y la flagrante inacción de los representantes políticos de los ayuntamientos de Val de San Lorenzo, Santiago Millas y Astorga.
Mientras la ciudadanía asiste indefensa a la agresión de su territorio, sus alcaldes y concejales miran para otro lado, paralizados por la desidia institucional o seducidos por promesas de ingresos fiscales a corto plazo, renunciando a su deber sagrado de proteger la salud y la seguridad de sus administrados. La planta de Biogás del Val de San Lorenzo se sitúa en el límite municipal con Astorga y en la proximidad de Piedralba y a escasos 2000 metros de la Plaza de Toros de Astorga y del parque de la Eragudina, ocupará casi 70.000 m 2 y tratará 120.000t/año de purines, con un total de 223.000 t/años provenientes de estiércol de bovino, porcino y gallinaza.
En la Maragatería, las corporaciones locales de Val de San Lorenzo, Santiago Millas y Astorga operan en una
pasividad vergonzosa que contrasta con municipios de otras provincias que defienden con uñas y dientes a sus vecinos. En León, desde el rechazo absoluto de los vecinos de Castropodame en El Bierzo frente a lo que tildan de "aberración";, hasta las movilizaciones en La Antigua o las acciones de la plataforma EslaVida en Vidanes
(Cistierna), la ciudadanía responde. Los antecedentes penales y las alertas en la región justifican el peor de los temores populares. ¿Qué pasa en Astorga y comarca: macroproyecto de Biogás de la empresa Apiolae, S.L. (Val de San Lorenzo), planta de gestión de residuos de depuradoras de ECOKOMPOST SL (Piedralba) y otra planta de Biogás de la empresa Saturno Energy SL (Piedralba) todo en un kilómetro? Porque una planta aislada puede presentarse cono un proyecto concreto. Pero cuando alrededor de una misma población comienzan a acumularse plantas de biogás, de tratamiento de lodos, vertederos, ya no hablamos de proyectos independientes. Hablamos de un modelo de territorio. Este despliegue masivo e irregular de complejos industriales no está exenta de riesgos críticos para el entorno y la salud pública, expone a nuestros pueblos a graves impactos en la salud por contaminación atmosférica, condenan a los vecinos a respirar aire tóxico, derivando en afecciones respiratorias severas y un hedor nauseabundo insoportable que ya lidera los principales motivos de quejas ante las instituciones de Castilla y León, destruyendo por completo el turismo rural y la calidad de vida de la Maragatería.
Se expone a nuestros campos a una contaminación química de suelos y acuíferos, vertidos incontrolados de digestatos que amenazan la pureza de los acuíferos locales. El riesgo de incendios recurrentes de residuos y las
emisiones difusas han cronificado problemas respiratorios y alérgicos entre la población, demostrando que una deficiente gestión transforma una alternativa verde en un foco de alarma social y ambiental. Permitir estas plantas a las puertas de Astorga y en el Val de San Lorenzo es jugar a la ruleta rusa con los pozos de consumo humano
mientras los alcaldes locales se lavan las manos. En Europa, los fallos estructurales de estos complejos han provocado auténticos "tsunamis de purines"; y vertidos que causan la muerte biológica instantánea de ríos enteros.
¿Estamos dispuestos a asumir esa posibilidad al lado de nuestros hogares por la desidia de nuestros gobernantes? Ahora que el proyecto del Val de San Lorenzo quema fases administrativas de la mano de la Junta de Castilla y León, es el momento de que toda la sociedad de Astorga y su comarca despierte ante la inacción de sus líderes. No se trata de estar en contra de las energías renovables; se trata de estar en contra de la destrucción de nuestro territorio para el beneficio de fondos de inversión privados bajo el amparo de autorizaciones laxas y de alcaldes que callan y otorgan.
La Maragatería no se vende, ni se convertirá en el estercolero de nadie. Es hora de superar la pasividad de nuestros consistorios, unir fuerzas de forma estrictamente civil, presentar alegaciones en masa y exigir la denegación fulminante de estos proyectos destructivos.
Por nuestra salud, por nuestra tierra y por el futuro de nuestros hijos. Nuestros pueblos no pueden convertirse en el lugar donde se concentra aquello que otros territorios no quieren asumir.
La comarca de la Maragatería se enfrenta a una amenaza sin precedentes contra su salud pública, su entorno natural y su modelo de vida. Tras las intensas movilizaciones vecinales que lograron frenar temporalmente las pretensiones de la planta de residuos de lodos de depuradoras en la zona, la sombra de los residuos orgánicos vuelve a cernirse sobre Astorga y sus alrededores. La reciente salida a información pública del macroproyecto de biometano y fertilizantes en Val de San Lorenzo (expediente 014-25-AALE- BOCYL 17-08-2026 cuya aprobación inicial y exposición pública se produce sospechosamente en pleno descanso estival) sumada a la persistente presión sobre las parcelas de Piedralba (Santiago Millas), sitúa a nuestra comarca en el epicentro de un modelo especulativo que camufla como "energía verde"; lo que en realidad es la industrialización de la porquería. Quienes promueven estas instalaciones pretenden convencer a los maragatos de que nos sumemos a una transición ecológica idílica. Sin embargo, la experiencia acumulada en la provincia y en la comunidad autónoma demuestra que la realidad es drásticamente diferente.
Una planta de biogás industrial no es un proyecto rural inocuo, es una fábrica de residuos de gran envergadura que conlleva riesgos severos. Pero lo más alarmante en nuestro entorno es el silencio cómplice y la flagrante inacción de los representantes políticos de los ayuntamientos de Val de San Lorenzo, Santiago Millas y Astorga.
Mientras la ciudadanía asiste indefensa a la agresión de su territorio, sus alcaldes y concejales miran para otro lado, paralizados por la desidia institucional o seducidos por promesas de ingresos fiscales a corto plazo, renunciando a su deber sagrado de proteger la salud y la seguridad de sus administrados. La planta de Biogás del Val de San Lorenzo se sitúa en el límite municipal con Astorga y en la proximidad de Piedralba y a escasos 2000 metros de la Plaza de Toros de Astorga y del parque de la Eragudina, ocupará casi 70.000 m 2 y tratará 120.000t/año de purines, con un total de 223.000 t/años provenientes de estiércol de bovino, porcino y gallinaza.
En la Maragatería, las corporaciones locales de Val de San Lorenzo, Santiago Millas y Astorga operan en una
pasividad vergonzosa que contrasta con municipios de otras provincias que defienden con uñas y dientes a sus vecinos. En León, desde el rechazo absoluto de los vecinos de Castropodame en El Bierzo frente a lo que tildan de "aberración";, hasta las movilizaciones en La Antigua o las acciones de la plataforma EslaVida en Vidanes
(Cistierna), la ciudadanía responde. Los antecedentes penales y las alertas en la región justifican el peor de los temores populares. ¿Qué pasa en Astorga y comarca: macroproyecto de Biogás de la empresa Apiolae, S.L. (Val de San Lorenzo), planta de gestión de residuos de depuradoras de ECOKOMPOST SL (Piedralba) y otra planta de Biogás de la empresa Saturno Energy SL (Piedralba) todo en un kilómetro? Porque una planta aislada puede presentarse cono un proyecto concreto. Pero cuando alrededor de una misma población comienzan a acumularse plantas de biogás, de tratamiento de lodos, vertederos, ya no hablamos de proyectos independientes. Hablamos de un modelo de territorio. Este despliegue masivo e irregular de complejos industriales no está exenta de riesgos críticos para el entorno y la salud pública, expone a nuestros pueblos a graves impactos en la salud por contaminación atmosférica, condenan a los vecinos a respirar aire tóxico, derivando en afecciones respiratorias severas y un hedor nauseabundo insoportable que ya lidera los principales motivos de quejas ante las instituciones de Castilla y León, destruyendo por completo el turismo rural y la calidad de vida de la Maragatería.
Se expone a nuestros campos a una contaminación química de suelos y acuíferos, vertidos incontrolados de digestatos que amenazan la pureza de los acuíferos locales. El riesgo de incendios recurrentes de residuos y las
emisiones difusas han cronificado problemas respiratorios y alérgicos entre la población, demostrando que una deficiente gestión transforma una alternativa verde en un foco de alarma social y ambiental. Permitir estas plantas a las puertas de Astorga y en el Val de San Lorenzo es jugar a la ruleta rusa con los pozos de consumo humano
mientras los alcaldes locales se lavan las manos. En Europa, los fallos estructurales de estos complejos han provocado auténticos "tsunamis de purines"; y vertidos que causan la muerte biológica instantánea de ríos enteros.
¿Estamos dispuestos a asumir esa posibilidad al lado de nuestros hogares por la desidia de nuestros gobernantes? Ahora que el proyecto del Val de San Lorenzo quema fases administrativas de la mano de la Junta de Castilla y León, es el momento de que toda la sociedad de Astorga y su comarca despierte ante la inacción de sus líderes. No se trata de estar en contra de las energías renovables; se trata de estar en contra de la destrucción de nuestro territorio para el beneficio de fondos de inversión privados bajo el amparo de autorizaciones laxas y de alcaldes que callan y otorgan.
La Maragatería no se vende, ni se convertirá en el estercolero de nadie. Es hora de superar la pasividad de nuestros consistorios, unir fuerzas de forma estrictamente civil, presentar alegaciones en masa y exigir la denegación fulminante de estos proyectos destructivos.
Por nuestra salud, por nuestra tierra y por el futuro de nuestros hijos. Nuestros pueblos no pueden convertirse en el lugar donde se concentra aquello que otros territorios no quieren asumir.





































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