La charanga que se despide tras 17 años de música y amistad en un pueblo de León
La Charanga Gurugú cierra su proyecto musical pero afirma que continuarán tocando juntos cuando la música los llame
Tras casi dos décadas llenando de alegría calles y plazas, la emblemática charanga coyantina Gurugú pone fin a su andadura como proyecto colectivo, dejando un legado imborrable de compañerismo, pasión musical y recuerdos compartidos.
La música de la Gurugú acompaña recuerdos de decenas de fiestas, han sido 17 años de celebraciones y momentos unidos bajo la música que llegan a su fin. La Charanga Gurugú, una formación que durante diecisiete años ha sido sinónimo de fiesta, energía y buen humor se despide. El grupo ha anunciado, a través de sus redes sociales, el final oficial del proyecto, pero lo hace con un mensaje cargado de gratitud y esperanza: “Los instrumentos siguen ahí y las ganas también. Lo importante es que la música siga uniendo cuando queramos y como queramos”.
A lo largo de estos años, Gurugú no solo ha puesto banda sonora a innumerables fiestas locales, verbenas populares o celebraciones privadas; también ha tejido una red indestructible de amistad entre sus miembros y con el público. Más allá del número incontable de actuaciones —en Valencia de Don Juan, León o cualquier rincón donde fueran reclamados— queda el poso humano: los viajes interminables en coches, furgoneta... repletos de risas, las anécdotas inesperadas surgidas al calor de la actuación o ese “buen rollo” que siempre supieron contagiar.
El adiós no significa ruptura ni olvido. Como ellos mismos han querido subrayar en su despedida pública, “esto no significa que dejemos de tocar juntos”. Los integrantes mantienen intacta la complicidad forjada durante casi dos décadas: si alguna vez sienten el impulso volverán a reunirse para hacer sonar sus instrumentos como solo ellos saben hacerlo. Porque la esencia del grupo nunca estuvo únicamente en las partituras sino en esa capacidad única para transformar cualquier encuentro en una celebración colectiva.
Nostalgia
La noticia deja sentimientos encontrados,nostalgia por todo lo vivido pero también orgullo por haber formado parte —como músicos o como público—de esta pequeña gran familia musical. En palabras del propio grupo: “Gracias por todo lo vivido y el cariño recibido”. Un agradecimiento sincero dirigido tanto a quienes bailaron bajo sus notas como a quienes les abrieron puertas allá donde fueron.
Hoy Valencia de Don Juan pierde una charanga pero gana una historia irrepetible hecha de música compartida. Y aunque ahora toque guardar los instrumentos unos meses —o unos años— todos saben que basta con descolgarlos para que vuelva a brotar la magia. Porque hay proyectos que terminan… pero hay amistades y melodías que nunca dejarán de sonar.
Gracias, Gurugú, por diecisiete años inolvidables.
La música de la Gurugú acompaña recuerdos de decenas de fiestas, han sido 17 años de celebraciones y momentos unidos bajo la música que llegan a su fin. La Charanga Gurugú, una formación que durante diecisiete años ha sido sinónimo de fiesta, energía y buen humor se despide. El grupo ha anunciado, a través de sus redes sociales, el final oficial del proyecto, pero lo hace con un mensaje cargado de gratitud y esperanza: “Los instrumentos siguen ahí y las ganas también. Lo importante es que la música siga uniendo cuando queramos y como queramos”.
A lo largo de estos años, Gurugú no solo ha puesto banda sonora a innumerables fiestas locales, verbenas populares o celebraciones privadas; también ha tejido una red indestructible de amistad entre sus miembros y con el público. Más allá del número incontable de actuaciones —en Valencia de Don Juan, León o cualquier rincón donde fueran reclamados— queda el poso humano: los viajes interminables en coches, furgoneta... repletos de risas, las anécdotas inesperadas surgidas al calor de la actuación o ese “buen rollo” que siempre supieron contagiar.
El adiós no significa ruptura ni olvido. Como ellos mismos han querido subrayar en su despedida pública, “esto no significa que dejemos de tocar juntos”. Los integrantes mantienen intacta la complicidad forjada durante casi dos décadas: si alguna vez sienten el impulso volverán a reunirse para hacer sonar sus instrumentos como solo ellos saben hacerlo. Porque la esencia del grupo nunca estuvo únicamente en las partituras sino en esa capacidad única para transformar cualquier encuentro en una celebración colectiva.
Nostalgia
La noticia deja sentimientos encontrados,nostalgia por todo lo vivido pero también orgullo por haber formado parte —como músicos o como público—de esta pequeña gran familia musical. En palabras del propio grupo: “Gracias por todo lo vivido y el cariño recibido”. Un agradecimiento sincero dirigido tanto a quienes bailaron bajo sus notas como a quienes les abrieron puertas allá donde fueron.
Hoy Valencia de Don Juan pierde una charanga pero gana una historia irrepetible hecha de música compartida. Y aunque ahora toque guardar los instrumentos unos meses —o unos años— todos saben que basta con descolgarlos para que vuelva a brotar la magia. Porque hay proyectos que terminan… pero hay amistades y melodías que nunca dejarán de sonar.
Gracias, Gurugú, por diecisiete años inolvidables.





























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