La rigidez arterial está creciendo en la población adulta sin enfermedad cardiovascular
La rigidez de arterias supone que hay dificultad para el flujo de sangre, llegando incluso a obstruirlo. Por tanto, su aumento supone un riesgo elevado de episodios cardiovasculares, como infarto de miocardio, hipertensión, insuficiencia cardíaca, y derrame cerebrovascular.
![[Img #108063]](https://leonsurdigital.com/upload/images/05_2026/3379_imagencreadaconia.png)
El estudio Evolution of arterial stiffness and association with cardiovascular risk factors in the Spanish population. Follow-up to the study EVA [2], publicado en Medicina Clínica y realizado conjuntamente por la Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Prevención y Promoción de la Salud (RICAPPS) y Unidad de Investigación en Atención Primaria de Salamanca (APISAL), Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), Hospital Universitario La Paz, Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y la Universidad de Salamanca, ha confirmado que la rigidez de las arterias -que hemos visto que es un marcador clave de riesgo cardiovascular- crece de forma progresiva a lo largo del tiempo, incluso en personas sin enfermedad cardiaca diagnosticada. El equipo investigador ha analizado la evolución de 480 participantes durante cinco años para entender cómo influyen la edad, el sexo y los principales factores de riesgo.
Resultados principales
Se midió la rigidez arterial según cuatro medidas utilizadas habitualmente. La velocidad de onda de polvo carótido-femoral (VOP-CF), que mide la velocidad de impulso sanguíneo por la arteria. Aquí se observó un aumento progresivo del endurecimiento de la aorta, la arteria principal. También se midió la velocidad de onda de polvo brazo-tobillo (VOP-BT) que mide la rigidez general del sistema arterial; y también se observó un endurecimiento por año, ello confirma una pérdida paulatina de elasticidad en todo el cuerpo.
También se vio un incremento en la medida del índice coro-tobillo (ITC), que refleja la relación entre el flujo sanguíneo del corazón y las extremidades. Finalmente, el Índice de aumento central (IAC), que mide cómo se “rebotan” las pulsaciones dentro de las arterias también se incrementó, lo que significa mayor presión sobre el corazón y las arterias centrales.
Para los investigadores de la RICAPPS, autores del estudio, estos resultados ponen de relieve varias cosas. En primer lugar, que la presión arterial media es el factor más relacionado con el aumento de la rigidez, especialmente en varones. Que las personas hipertensas son las que experimentan una progresión más marcada. Y, finalmente, que, en mujeres, un mayor índice de masa corporal se asocia a incrementos más suaves en algunas medidas, un patrón que apunta a diferencias fisiológicas entre sexos.
Por todo ello, concluyen que “el trabajo confirma que la rigidez arterial avanza con la edad y que la presión arterial juega un papel central en esa evolución. Los resultados refuerzan la importancia del control tensional y la detección precoz de cambios vasculares para reducir el riesgo de patologías cardiovasculares en el futuro”.
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El estudio Evolution of arterial stiffness and association with cardiovascular risk factors in the Spanish population. Follow-up to the study EVA [2], publicado en Medicina Clínica y realizado conjuntamente por la Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Prevención y Promoción de la Salud (RICAPPS) y Unidad de Investigación en Atención Primaria de Salamanca (APISAL), Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), Hospital Universitario La Paz, Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y la Universidad de Salamanca, ha confirmado que la rigidez de las arterias -que hemos visto que es un marcador clave de riesgo cardiovascular- crece de forma progresiva a lo largo del tiempo, incluso en personas sin enfermedad cardiaca diagnosticada. El equipo investigador ha analizado la evolución de 480 participantes durante cinco años para entender cómo influyen la edad, el sexo y los principales factores de riesgo.
Resultados principales
Se midió la rigidez arterial según cuatro medidas utilizadas habitualmente. La velocidad de onda de polvo carótido-femoral (VOP-CF), que mide la velocidad de impulso sanguíneo por la arteria. Aquí se observó un aumento progresivo del endurecimiento de la aorta, la arteria principal. También se midió la velocidad de onda de polvo brazo-tobillo (VOP-BT) que mide la rigidez general del sistema arterial; y también se observó un endurecimiento por año, ello confirma una pérdida paulatina de elasticidad en todo el cuerpo.
También se vio un incremento en la medida del índice coro-tobillo (ITC), que refleja la relación entre el flujo sanguíneo del corazón y las extremidades. Finalmente, el Índice de aumento central (IAC), que mide cómo se “rebotan” las pulsaciones dentro de las arterias también se incrementó, lo que significa mayor presión sobre el corazón y las arterias centrales.
Para los investigadores de la RICAPPS, autores del estudio, estos resultados ponen de relieve varias cosas. En primer lugar, que la presión arterial media es el factor más relacionado con el aumento de la rigidez, especialmente en varones. Que las personas hipertensas son las que experimentan una progresión más marcada. Y, finalmente, que, en mujeres, un mayor índice de masa corporal se asocia a incrementos más suaves en algunas medidas, un patrón que apunta a diferencias fisiológicas entre sexos.
Por todo ello, concluyen que “el trabajo confirma que la rigidez arterial avanza con la edad y que la presión arterial juega un papel central en esa evolución. Los resultados refuerzan la importancia del control tensional y la detección precoz de cambios vasculares para reducir el riesgo de patologías cardiovasculares en el futuro”.































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