Un poco de historia
Novenario a la Virgen de la Vega en Villaquejida
Durante siglos, hasta principios del siglo XX, los novenarios de la Virgen de la Vega no tenían fecha fija, se celebraban cuando alguna necesidad apremiante lo requería. Y no siempre se llevaban a cabo en la propia ermita. Los realizados en Villaquejida fueron muchos, por una sencilla razón: más fácilmente se podría conseguir
el objetivo pretendido si la Virgen acudía al santuario de su Hijo, el Cristo de Villaquejida, y juntos intercedían por los suplicantes. Uno de los novenarios celebrados en Villaquejida fue el de 1726, hace trescientos años.
El 15 de abril de 1726 los pueblos del voto, “movidos por la gran necesidad de agua que padecen los campos”, acuerdan llevar la imagen de la Virgen de la Vega al “santuario del Santo Cristo de Villaquejida” para celebrar en él un novenario, el único que tendrá lugar este año. Se llevará la imagen a Villaquejida el 24 de abril, donde estará nueve días, y se devolverá a “su santa casa” el 4 de mayo.
Tanto el día de la ida como el de la vuelta de la imagen, queda prohibido trabajar en dichos pueblos y será para ellos obligatorio acompañarla; prohibición y obligación que también tendrá cada pueblo el día de su noveno.
En el libró de fábrica de la iglesia parroquial de Villaquejida del año 1726 se anota esta partida: “Arco. Cinco reales de gasto que se hizo con el arco que se hizo cuando trajeron a novenas a Nuestra Señora de la Vega”.
Transcripción del acuerdo -primera parte-, recogido en el libro de fábrica de la ermita: “En quince de abril de mil setecientos y veinte y seis años se juntaron los señores curas justicias y regimientos de las villas y lugares de la Vega, como son Cimanes, Matilla de Arzón, San Cristóbal, Santa Colomba, Bariones, San Miguel, Lordemanos, Villaquejida, Villafer, Villamandos y demás señores sacerdotes y todos movidos de la gran necesidad que padecen los campos de agua y no teniendo otro recurso más que el de la divina Majestad y su amparo que siempre nos favorece en aflicciones tan grandes, se determinó que en el día veinte y tres de este presente mes se
bajase Nuestra Señora de su trono y se coloque en las andas y que el día veinte y cuatro de dicho mes se lleve al santuario del Santo Cristo de Villaqejida en donde ha de estar nueve días y más si hubiere devotos que hagan devotos, digo novenos, y que el día cuatro de mayo se obliga a traer a su Majestad a su casa y que en los lugares referidos no se trabaje los días que se llevare y trajere como tampoco el día que cada lugar hiciere su noveno; y cada uno ha de dar nueve libras de cera cada noveno; en cuya conformidad y de común acuerdo y voluntad, dichos señores lo firmaron los que supieron”.
Durante siglos, hasta principios del siglo XX, los novenarios de la Virgen de la Vega no tenían fecha fija, se celebraban cuando alguna necesidad apremiante lo requería. Y no siempre se llevaban a cabo en la propia ermita. Los realizados en Villaquejida fueron muchos, por una sencilla razón: más fácilmente se podría conseguir
el objetivo pretendido si la Virgen acudía al santuario de su Hijo, el Cristo de Villaquejida, y juntos intercedían por los suplicantes. Uno de los novenarios celebrados en Villaquejida fue el de 1726, hace trescientos años.
El 15 de abril de 1726 los pueblos del voto, “movidos por la gran necesidad de agua que padecen los campos”, acuerdan llevar la imagen de la Virgen de la Vega al “santuario del Santo Cristo de Villaquejida” para celebrar en él un novenario, el único que tendrá lugar este año. Se llevará la imagen a Villaquejida el 24 de abril, donde estará nueve días, y se devolverá a “su santa casa” el 4 de mayo.
Tanto el día de la ida como el de la vuelta de la imagen, queda prohibido trabajar en dichos pueblos y será para ellos obligatorio acompañarla; prohibición y obligación que también tendrá cada pueblo el día de su noveno.
En el libró de fábrica de la iglesia parroquial de Villaquejida del año 1726 se anota esta partida: “Arco. Cinco reales de gasto que se hizo con el arco que se hizo cuando trajeron a novenas a Nuestra Señora de la Vega”.
Transcripción del acuerdo -primera parte-, recogido en el libro de fábrica de la ermita: “En quince de abril de mil setecientos y veinte y seis años se juntaron los señores curas justicias y regimientos de las villas y lugares de la Vega, como son Cimanes, Matilla de Arzón, San Cristóbal, Santa Colomba, Bariones, San Miguel, Lordemanos, Villaquejida, Villafer, Villamandos y demás señores sacerdotes y todos movidos de la gran necesidad que padecen los campos de agua y no teniendo otro recurso más que el de la divina Majestad y su amparo que siempre nos favorece en aflicciones tan grandes, se determinó que en el día veinte y tres de este presente mes se
bajase Nuestra Señora de su trono y se coloque en las andas y que el día veinte y cuatro de dicho mes se lleve al santuario del Santo Cristo de Villaqejida en donde ha de estar nueve días y más si hubiere devotos que hagan devotos, digo novenos, y que el día cuatro de mayo se obliga a traer a su Majestad a su casa y que en los lugares referidos no se trabaje los días que se llevare y trajere como tampoco el día que cada lugar hiciere su noveno; y cada uno ha de dar nueve libras de cera cada noveno; en cuya conformidad y de común acuerdo y voluntad, dichos señores lo firmaron los que supieron”.





























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