Redacción
Miércoles, 11 de Marzo de 2026

USO Sanidad Castilla y León denuncia el abandono de la sanidad pública en la provincia de León

USO Sanidad Castilla y León lleva años alertando de una situación que, lejos de mejorar, continúa deteriorándose hasta límites cada vez más preocupantes. La realidad que viven diariamente los profesionales sanitarios y los usuarios del sistema en la provincia de León dista mucho del relato optimista que se transmite desde los despachos de la Consejería de Sanidad y de la Junta de Castilla y León.

"La sanidad pública leonesa atraviesa una crisis estructural que no responde a un hecho aislado ni a una coyuntura puntual. Es el resultado de años de decisiones políticas erróneas, de una gestión alejada de la realidad asistencial y de una alarmante falta de planificación. Y quienes están pagando las consecuencias son, una vez más, los profesionales sanitarios y los ciudadanos" denuncia USO.

Según USO, uno de los ejemplos más claros de esta mala gestión se encuentra en la incapacidad de resolver procesos administrativos fundamentales relacionados con el personal sanitario. Las estabilizaciones por concurso-oposición de enfermeras y de Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) continúan sin resolverse pese a que deberían haber estado finalizadas a finales de 2024. A esta situación se suma la OPE de TCAE de 2023, que sigue pendiente de resolución critica USO.

La situación de las bolsas de contratación tampoco contribuye precisamente a generar confianza. Sobre el papel, la Junta de Castilla y León presume de mantener bolsas de empleo abiertas y permanentes. Sin embargo, en la práctica, estas bolsas no se actualizan con la regularidad prometida, no se publican cortes y en algunas categorías profesionales ni siquiera existen. Esto genera una enorme inseguridad entre los trabajadores y abre la puerta a prácticas poco transparentes que favorecen la contratación discrecional.

A todo ello se suma una presión asistencial creciente que está llevando al límite a las plantillas. En la provincia de León, enfermeras continúan realizando guardias de hasta 17 e incluso 24 horas, una situación absolutamente inaceptable desde el punto de vista laboral y asistencial. Médicos, enfermeras y TCAE se ven obligados a dedicar cada vez más tiempo a tareas administrativas frente al ordenador, alejándose progresivamente del paciente al que deberían poder dedicar su tiempo y atención.

La Atención primaria, que debería ser el pilar fundamental de nuestro sistema sanitario, se encuentra actualmente desestructurada y en claro proceso de deterioro. En numerosos centros urbanos de la provincia de León los pacientes deben esperar hasta quince días para poder ser atendidos por su médico de familia. Este colapso en la puerta de entrada del sistema provoca inevitablemente la saturación de los servicios de urgencias hospitalarias.

Tal como asegura USO, las urgencias en los hospitales de Castilla y León se encuentran cada vez más colapsadas, con ratios profesional-paciente que se sitúan por debajo de las recomendaciones del Ministerio de Sanidad. Esta situación genera un clima de tensión constante que repercute directamente en la calidad asistencial y en la seguridad tanto de los profesionales como de los usuarios.

Además, USO aegura que las listas de espera continúan creciendo, situando con frecuencia a la provincia de León entre las que presentan mayores demoras tanto en consultas especializadas como en intervenciones quirúrgicas. En demasiadas ocasiones, la solución adoptada por la administración consiste en derivar pacientes a la sanidad privada, lo que supone un claro fomento del sector privado a costa del deterioro progresivo del sistema público.

A esta situación se suma el incumplimiento reiterado de compromisos en materia de infraestructuras sanitarias. La ampliación de la UCI del Hospital de León y la reforma de sus urgencias llevan más de cinco años siendo anunciadas sin que se haya producido ningún avance real. Del mismo modo, centros de salud prometidos desde hace años, como el de Sahagún, continúan sin ejecutarse.

Muchos centros de salud y consultorios de la provincia funcionan con instalaciones obsoletas, mobiliario anticuado y un mantenimiento claramente insuficiente. En algunos casos, el propio personal sanitario se ve obligado a asumir tareas que deberían corresponder a servicios de mantenimiento. Además, el mantenimiento de atención primaria en León se encuentra PRIVATIZADO y limitado a horarios concretos que resultan claramente insuficientes para cubrir las necesidades reales de los centros.

La situación es especialmente preocupante en la comarca del Bierzo, donde la falta de especialistas, particularmente en oncología, se ha convertido en un problema crónico que afecta directamente a la calidad de la atención que reciben los pacientes oncológicos. Cuando se logra incorporar a algún profesional, en muchas ocasiones opta por marcharse ante las condiciones laborales existentes. Con los anestesistas comienza a suceder algo similar, lo que amenaza con agravar aún más la situación asistencial.

Todo ello ocurre en un contexto de creciente agotamiento entre los trabajadores sanitarios. El aumento de las bajas laborales es una realidad que nadie puede negar. El absentismo en la sanidad de Castilla y León ronda ya el 8 %, una cifra que se ve agravada por la sobrecarga asistencial, la falta de personal y el incremento de trastornos musculoesqueléticos y psicosociales derivados del estrés y la presión laboral.

Además, el incremento de las agresiones verbales y físicas a profesionales sanitarios es otro síntoma alarmante de la tensión que vive el sistema sanitario. Trabajadores agotados y pacientes desesperados por las demoras asistenciales conforman un escenario que nunca debería haberse permitido alcanzar.

Otro aspecto que desde USO Sanidad Castilla y León considera especialmente grave es el agravio comparativo existente entre profesionales de la misma categoría que trabajan en distintas gerencias dentro del propio área de salud, percibiendo retribuciones diferentes y complementos que unos trabajadores cobran y otros no. Esta situación vulnera claramente el principio de equidad dentro del propio sistema sanitario público. Casos como el de los celadores del SUAP o el de los profesionales de la Gerencia de Emergencias Sanitarias de Castilla y León evidencian estas desigualdades salariales injustificadas pese a desempeñar funciones equivalentes o incluso sometidas a mayores condiciones de penosidad y riesgo

El resultado de esta gestión es cada vez más evidente: profesionales sanitarios que deciden marcharse a otras comunidades autónomas donde las condiciones laborales son mejores, los salarios más competitivos y la carga asistencial está mejor distribuida. Castilla y León se está convirtiendo en una comunidad que forma excelentes profesionales sanitarios… para que acaben trabajando en otros territorios.

Mientras tanto, desde la administración se insiste en hablar de humanización de la asistencia sanitaria. Sin embargo, la humanización no puede construirse sobre plantillas agotadas, infraestructuras obsoletas y una gestión que ignora sistemáticamente las advertencias de quienes trabajan dentro del sistema.

USO Sanidad Castilla y León denuncia la sanidad pública en la provincia de León está siendo abandonada a una gestión que demuestra un profundo desconocimiento de la realidad asistencial y una preocupante falta de voluntad para corregir los problemas.

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