Fresno de la Vega
La tradición que une generaciones bajo el repique ancestral
Fresno de la Vega celebró el pasado sábado por la noche su tradicional “tentenube”, un ritual sonoro en el que mayores y jóvenes se reunieron en torno al campanario para ahuyentar tormentas y proteger las cosechas, manteniendo viva una costumbre centenaria que refuerza los lazos intergeneracionales de las costumbres leonesas del ayer y de hoy.
La noche del sábado, Fresno de la Vega volvió a llenarse del sonido inconfundible del “tentenube”, un rito ancestral que, año tras año, congrega a vecinos de todas las edades en torno a las campanas de la iglesia de San Miguel Arcángel. La cita, cargada de simbolismo y emoción, es mucho más que un simple toque: es una manifestación colectiva donde los mayores, algunos rozando los 90 años, transmiten su saber y pasión a los más jóvenes, quienes han encontrado en este repique una forma única de conectar con sus raíces.
El “tentenube” —también conocido como tentenublo— tiene lugar cada 31 de enero o durante las noches previas a Santa Brígida. Según marca la tradición, cuando las nubes amenazan tormenta o granizo sobre los campos leoneses, los habitantes suben al campanario para hacer sonar las campanas siguiendo un ritmo especial mientras recitan versos antiguos: “Tente nube, tente tú, que Dios puede más que tú”. Este conjuro busca espantar al temido ‘renubero’ y preservar así las preciadas huertas locales.
Los veteranos participantes recuerdan cómo desde niños aprendían el arte del repique junto a sus padres. El más veterano que subió al campanario fue Antonio Bodega que a sus 94 años repitió el ritual del tentenube. A su lado, jóvenes que toman el relevo con entusiasmo.
El evento no sólo implica tocar campanas; también incluye gestos simbólicos como subir piedras al campanario para impregnarlas con la fuerza protectora del rito y guardarlas después como amuletos frente a futuras tormentas.
Tras el ritual sonoro tuvo lugar una chocolatada ofrecida por la asociación Fraxino.
Ese eco antiguo entre piedra y bronce, seguirá latiendo fuerte esa identidad común capaz de traspasar cualquier frontera generacional.
La noche del sábado, Fresno de la Vega volvió a llenarse del sonido inconfundible del “tentenube”, un rito ancestral que, año tras año, congrega a vecinos de todas las edades en torno a las campanas de la iglesia de San Miguel Arcángel. La cita, cargada de simbolismo y emoción, es mucho más que un simple toque: es una manifestación colectiva donde los mayores, algunos rozando los 90 años, transmiten su saber y pasión a los más jóvenes, quienes han encontrado en este repique una forma única de conectar con sus raíces.
El “tentenube” —también conocido como tentenublo— tiene lugar cada 31 de enero o durante las noches previas a Santa Brígida. Según marca la tradición, cuando las nubes amenazan tormenta o granizo sobre los campos leoneses, los habitantes suben al campanario para hacer sonar las campanas siguiendo un ritmo especial mientras recitan versos antiguos: “Tente nube, tente tú, que Dios puede más que tú”. Este conjuro busca espantar al temido ‘renubero’ y preservar así las preciadas huertas locales.
Los veteranos participantes recuerdan cómo desde niños aprendían el arte del repique junto a sus padres. El más veterano que subió al campanario fue Antonio Bodega que a sus 94 años repitió el ritual del tentenube. A su lado, jóvenes que toman el relevo con entusiasmo.
El evento no sólo implica tocar campanas; también incluye gestos simbólicos como subir piedras al campanario para impregnarlas con la fuerza protectora del rito y guardarlas después como amuletos frente a futuras tormentas.
Tras el ritual sonoro tuvo lugar una chocolatada ofrecida por la asociación Fraxino.
Ese eco antiguo entre piedra y bronce, seguirá latiendo fuerte esa identidad común capaz de traspasar cualquier frontera generacional.





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.142