Tentenube: el ancestral toque de campanas que espanta tormentas en el Sur de León
Vilallobar, Fresno de la Vega y Benamariel mantienen viva una tradición centenaria para proteger sus campos del granizo, haciendo sonar las campanas con versos populares cada vez que se avecina una tormenta.
El tentenube —también conocido como tentenublo— es un antiguo ritual sonoro que sobrevive en varios pueblos del sur de León, como Vilallobar, Fresno de la Vega y Benamariel. Cada año, cuando las nubes amenazan con descargar tormentas o granizo sobre los cultivos, los vecinos acuden al campanario para hacer repicar las campanas siguiendo un ritmo especial y recitar versos tradicionales. El objetivo: ahuyentar a los “diablos” de la tormenta y proteger así las cosechas.
Esta costumbre tiene profundas raíces en la cultura rural española. Desde tiempos inmemoriales, el lenguaje de las campanas ha sido fundamental en la vida cotidiana del campo: marcaban el inicio y final del día, llamaban a la oración e incluso alertaban ante peligros o fallecimientos. Pero uno de sus usos más singulares era precisamente este: espantar fenómenos meteorológicos adversos, especialmente el temido granizo estival.
El toque del tentenube no solo consistía en repicar con destreza desde lo alto del campanario; solía ir acompañado por rimas supersticiosas que reforzaban su supuesto poder protector. Una letanía popular recogida en Castilla rezaba: “Tente nube, / tente tú, / que Dios puede / más que tú.” Otras variantes incluían peticiones directas a la nube: “Si la lluvia traes / ven para acá, / si piedra / vete para allá,” reflejando el temor al granizo y otros males climáticos.
Aunque hoy sabemos que estos toques carecen de efecto real sobre el clima, el tentenube sigue celebrándose como parte esencial del patrimonio inmaterial leonés. Los habitantes consideran esta práctica un símbolo identitario y una forma de mantener vivas las tradiciones heredadas durante siglos. En verano —época crítica para los agricultores— no es raro escuchar aún estas campanadas resonando entre los campos mientras se recitan viejos versos contra la tempestad.
A pesar del paso del tiempo y los avances tecnológicos en predicción meteorológica o protección agrícola, el granizo continúa siendo uno de los mayores enemigos para las cosechas locales, lo cual da sentido renovado a este rito colectivo cada temporada.
En el sur de León la tradición manda que el tentenube se reviva la noche antes de Santa Brigida (1 de febrero). Así que este sábado, 31 de enero, Villalobar, Fresno de la Vega y Benamariel revivirán la tradición de hacer sonar las campanas para ahuyentar los malos espíritus.
Horarios
En Benamariel el Tentenube comenzará a partir de las cinco de la tarde cuando los del lugar comiencen con la tradición de hacer sonar las campanas.
El tentenube —también conocido como tentenublo— es un antiguo ritual sonoro que sobrevive en varios pueblos del sur de León, como Vilallobar, Fresno de la Vega y Benamariel. Cada año, cuando las nubes amenazan con descargar tormentas o granizo sobre los cultivos, los vecinos acuden al campanario para hacer repicar las campanas siguiendo un ritmo especial y recitar versos tradicionales. El objetivo: ahuyentar a los “diablos” de la tormenta y proteger así las cosechas.
Esta costumbre tiene profundas raíces en la cultura rural española. Desde tiempos inmemoriales, el lenguaje de las campanas ha sido fundamental en la vida cotidiana del campo: marcaban el inicio y final del día, llamaban a la oración e incluso alertaban ante peligros o fallecimientos. Pero uno de sus usos más singulares era precisamente este: espantar fenómenos meteorológicos adversos, especialmente el temido granizo estival.
El toque del tentenube no solo consistía en repicar con destreza desde lo alto del campanario; solía ir acompañado por rimas supersticiosas que reforzaban su supuesto poder protector. Una letanía popular recogida en Castilla rezaba: “Tente nube, / tente tú, / que Dios puede / más que tú.” Otras variantes incluían peticiones directas a la nube: “Si la lluvia traes / ven para acá, / si piedra / vete para allá,” reflejando el temor al granizo y otros males climáticos.
Aunque hoy sabemos que estos toques carecen de efecto real sobre el clima, el tentenube sigue celebrándose como parte esencial del patrimonio inmaterial leonés. Los habitantes consideran esta práctica un símbolo identitario y una forma de mantener vivas las tradiciones heredadas durante siglos. En verano —época crítica para los agricultores— no es raro escuchar aún estas campanadas resonando entre los campos mientras se recitan viejos versos contra la tempestad.
A pesar del paso del tiempo y los avances tecnológicos en predicción meteorológica o protección agrícola, el granizo continúa siendo uno de los mayores enemigos para las cosechas locales, lo cual da sentido renovado a este rito colectivo cada temporada.
En el sur de León la tradición manda que el tentenube se reviva la noche antes de Santa Brigida (1 de febrero). Así que este sábado, 31 de enero, Villalobar, Fresno de la Vega y Benamariel revivirán la tradición de hacer sonar las campanas para ahuyentar los malos espíritus.
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En Benamariel el Tentenube comenzará a partir de las cinco de la tarde cuando los del lugar comiencen con la tradición de hacer sonar las campanas.































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