Redacción
Lunes, 01 de Mayo de 2023

Toral de los Guzmanes acogió la presentación de la novela “El Gran Festín”

La localidad de los Guzmanes, cargada de historia medieval, brinda una calurosa acogida a los escritores Manuel Cortés, en esta ocasión presentador, y Manuel Martínez, autor de la obra merovingia. 

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El centro cívico de Toral de los Guzmanes acogió este sábado la presentación de la novela 'El Gran Festín' de Manuel Martínez. Una actividad organizada por la Asociación Rural de Mujeres de Toral (ARMUT). Con un público fundamentalmente femenino, baluarte del mundo rural, el también escritor, médico y psicólogo, Manuel Cortés dio su visión de la novela, de la que destacó su ambiente y su estructura, remarcando que, a pesar de no señalar demasiados detalles históricos y políticos concretos de la época, sí muestra con claridad la mentalidad y forma de vida de la conocida como “Edad Oscura” por el escaso conocimiento que se tiene de la actualmente denominada “Alta Edad Media”, periodo de la historia de Europa que transcurre a partir del siglo V y termina con el nacimiento de las instituciones feudales a finales del siglo IX.

 

Tras esta brillante presentación, se procedió a la intervención del autor de 'El Gran Festín'. El germen de esta historia nació con mi lectura, hace varios años, de la “EHistoria de la vida privada: Alta Edad Media Occidental”, de Michel Rouche, un historiador asociado a la llamada “Escuela de los Annales”. Los que sean aficionados a la Historia quizá sepan que esta escuela, entre otras cosas, se centraba en el estudio de la mentalidad colectiva de las épocas, sus creencias, sus actitudes, su visión del mundo. "Ello ya es interesante de por sí, pero su aplicación a una época como la de los francos merovingios, tan oscura y peculiar, me resultó fascinante, y me pareció que sería muy interesante reflejarla, no a través de un texto científico e histórico, sino a través de otra forma de expresión más inexacta pero no menos válida, una historia" relató el autor.

 

“El Gran Festín” trata acerca de una banda de quince guerreros francos, que reciben de su patrón la orden de unirse a los ejércitos del rey para castigar a los rebeldes bretones, haciendo una escala en el camino para raptar de su convento a una monja de la que se ha encaprichado. Eso es todo lo que el lector sabe inicialmente; el resto lo tendrá que ir deduciendo poco a poco, recopilando datos de aquí y allá hasta hacerse una imagen más o menos completa de la situación. No será hasta muy avanzado el relato que se den detalles que algunos considerarían esenciales, por ejemplo, el siglo en el que estamos; mientras tanto, el azar, el peligro y la violencia serán los compañeros constantes de los protagonistas.

 

Fue la época en la que los pueblos germánicos que habían invadido el Imperio Romano, los llamados “bárbaros”, asumieron su herencia, sus ciudades, su cultura, para tras un proceso de amalgamación y transformación que duró siglos, acabar dando lugar a los reinos medievales europeos. No fue un proceso tan abrupto y violento como daba a entender el término “Caída del Imperio Romano”, que usaba la historiografía tradicional; y sin embargo, lo más remarcable de la época es el contraste entre pueblos al límite de la existencia, en los que la violencia y la muerte eran algo cotidiano, con aquella sociedad de la que tomaron posesión, y que a la vez los poseyó; una sociedad “civilizada”, también ruda y salvaje en muchos aspectos a nuestros ojos, pero en la que el ser humano al menos aspiraba a conocer, e incluso a controlar, muchos aspectos de su propia existencia.

 

Ciudades en ruinas, vías de acceso cubiertas de maleza, leyes y costumbres medio olvidadas y medio obedecidas, y sobre todo, una sensación a la vez extraña y familiar, a medio camino entre el orden y el descontrol: ese era el mundo de los francos merovingios. Hay muchos ejemplos de sociedades tribales, guerreras, donde la fuerza y la superstición lo guían todo; y de otras más o menos racionales, civilizadas, donde se intenta al menos que las gentes sigan unas normas y se ciñan a un modo de vida que nos recuerda, con grandes salvedades, al nuestro. "Pero hay muy pocas en las que ambos mundos coexistan uno junto al otro, atrayéndose y repeliéndose a un tiempo. Mostrar una imagen, aunque imperfecta, de un tiempo tan inusual e irrepetible, fue lo que me llevó a escribir esta historia" señaló el autor.

 

Finalizada la intervención, el público asistente participó en un ilustrativo coloquio.

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