Visitamos "telefónicamente" la residencia Virgen de Loreto de Valencia de Don Juan
"Las residencias no son centros médicos, aquí sería imposible el aislamiento si se diera un positivo"
El día a día fluye con normalidad en el centro de mayores de Valencia de Don Juan. Sus puertas se han cerrado para proteger a sus residentes
![[Img #52767]](http://leonsurdigital.com/upload/images/03_2020/2273_img-20200320-wa0011.jpg)
Las residencias de mayores son unos de los colectivos más vulnerables frente a la crisis del coronavirus. Varios son los casos en todo el país en los que el virus Covid-19 ha atacado virulentamente entre residentes y ha acabado con la vida de numerosos mayores. Por ello, las residencias se "blindan" para proteger a este sector de la población más indefenso ante la pandemia.
![[Img #52774]](http://leonsurdigital.com/upload/images/03_2020/1852_img-20200320-wa0018.jpg)
En la residencia Virgen de Loreto de Valencia de Don Juan se mantiene un protocolo estricto cada día en esta "lucha" contra el Covid-19. Cada día se desinfectan puertas, manillas, apoyabrazos y todo cualquier elemento que pudiera ser un potencial foco de contagio. Además, la residencia ha sido desinfectada por la Unidad Militar de Emergencias y medios municipales en varias ocasiones. Las trabajadoras de la residencia mantienen también un protocolo de limpieza y desinfección en cada cambio de turno, todo para que los "mayores" estén protegidos ante este virus. "Todo el mundo está muy concienciado" comenta con tono triste Salvador Valbuena, Salva como le conoce todo el mundo, fundador de la residencia y responsable de la misma.
La residencia Virgen de Loreto siempre se ha caracterizado por ser una residencia "abierta". Lo habitual en estas instalaciones es que las visitas entren y salgan libremente, siempre hay vida en sus pasillos y sus residentes siempre están dispuestos a hablar con todo aquel que cruza el umbral. Yo misma lo he comprobado cada vez que entro, siempre hay una sonrisa amable de algún residente, algún abuelo que me pregunta qué tal el día o me comenta sobre el tiempo o alguien deseoso de mantener conversaión. Ahora, "se nota un ambiente triste" reconoce la directora Teresa Alegre. Los pasillos, antes siempre llenos de movimiento ahora están más silenciosos. "No entran ni los proveedores, solo el personal de la residencia" indica Salvador que cada día acompaña a todos los que integran esta gran familia que habita en la Virgen de Loreto. Aquí no se cansan de repetir de que no es una residencia, sino una gran casa de todos.
A pesar de todo, los residentes "mantienen el ánimo" y desarrollan su día a día con normalidad. Eso sí, los paseos solo por los hermosos patios y gardines de la residencia (todo un lujo en estos tiempos que corren). Las visitas, besos y abrazos de amigos y familiares han sido sustituidos por conmovedoras videollamadas que son un auténtico bálsamo para residentes y, como no, familiares. "Es muy emocionante ver como lloran los abuelos al ver a sus hijos o nietos en la pantalla del móvil" asegura Teresa que también comenta que hay residentes con móviles propios que cooperan mandando mensajes e imágenes y llamadas a familiares de otros residentes.
El 'alma máter' de la residencia, Salva, a pesar de su tono melancólico mantiene su eterno optimismo. Sin embargo, reconoce carencias en cuanto a elementos de protección para las trabajadoras del centro. En cuanto al tema de activar un protocolo de crisis y aislamiento en caso de tener algún caso entre los residentes lo tiene claro: "hacemos lo que podemos, somos una residencia, no un centro médico, y sería imposible el aislamiento de residentes en caso de ser necesario". Salva explica que la residencia está completa y carece de espacio para poder proporcionar un aislamiento adecuado y el personal tampoco sería el suficiente. Por ello reitera que si fuera necesario el aislamiento debería de realizarse "en centros de salud, hospitales o llegado el caso en hoteles medicalizados".
Hasta que todo pase... la residencia Virgen de Loreto, siempre con optimismo y unidos como una gran familia, tiene un lema "Volveremos a vernos cuando nos podamos abrazar".
![[Img #52783]](http://leonsurdigital.com/upload/images/03_2020/205_img-20200320-wa0052.jpg)
![[Img #52767]](http://leonsurdigital.com/upload/images/03_2020/2273_img-20200320-wa0011.jpg)
Las residencias de mayores son unos de los colectivos más vulnerables frente a la crisis del coronavirus. Varios son los casos en todo el país en los que el virus Covid-19 ha atacado virulentamente entre residentes y ha acabado con la vida de numerosos mayores. Por ello, las residencias se "blindan" para proteger a este sector de la población más indefenso ante la pandemia.
![[Img #52774]](http://leonsurdigital.com/upload/images/03_2020/1852_img-20200320-wa0018.jpg)
En la residencia Virgen de Loreto de Valencia de Don Juan se mantiene un protocolo estricto cada día en esta "lucha" contra el Covid-19. Cada día se desinfectan puertas, manillas, apoyabrazos y todo cualquier elemento que pudiera ser un potencial foco de contagio. Además, la residencia ha sido desinfectada por la Unidad Militar de Emergencias y medios municipales en varias ocasiones. Las trabajadoras de la residencia mantienen también un protocolo de limpieza y desinfección en cada cambio de turno, todo para que los "mayores" estén protegidos ante este virus. "Todo el mundo está muy concienciado" comenta con tono triste Salvador Valbuena, Salva como le conoce todo el mundo, fundador de la residencia y responsable de la misma.
La residencia Virgen de Loreto siempre se ha caracterizado por ser una residencia "abierta". Lo habitual en estas instalaciones es que las visitas entren y salgan libremente, siempre hay vida en sus pasillos y sus residentes siempre están dispuestos a hablar con todo aquel que cruza el umbral. Yo misma lo he comprobado cada vez que entro, siempre hay una sonrisa amable de algún residente, algún abuelo que me pregunta qué tal el día o me comenta sobre el tiempo o alguien deseoso de mantener conversaión. Ahora, "se nota un ambiente triste" reconoce la directora Teresa Alegre. Los pasillos, antes siempre llenos de movimiento ahora están más silenciosos. "No entran ni los proveedores, solo el personal de la residencia" indica Salvador que cada día acompaña a todos los que integran esta gran familia que habita en la Virgen de Loreto. Aquí no se cansan de repetir de que no es una residencia, sino una gran casa de todos.
A pesar de todo, los residentes "mantienen el ánimo" y desarrollan su día a día con normalidad. Eso sí, los paseos solo por los hermosos patios y gardines de la residencia (todo un lujo en estos tiempos que corren). Las visitas, besos y abrazos de amigos y familiares han sido sustituidos por conmovedoras videollamadas que son un auténtico bálsamo para residentes y, como no, familiares. "Es muy emocionante ver como lloran los abuelos al ver a sus hijos o nietos en la pantalla del móvil" asegura Teresa que también comenta que hay residentes con móviles propios que cooperan mandando mensajes e imágenes y llamadas a familiares de otros residentes.
El 'alma máter' de la residencia, Salva, a pesar de su tono melancólico mantiene su eterno optimismo. Sin embargo, reconoce carencias en cuanto a elementos de protección para las trabajadoras del centro. En cuanto al tema de activar un protocolo de crisis y aislamiento en caso de tener algún caso entre los residentes lo tiene claro: "hacemos lo que podemos, somos una residencia, no un centro médico, y sería imposible el aislamiento de residentes en caso de ser necesario". Salva explica que la residencia está completa y carece de espacio para poder proporcionar un aislamiento adecuado y el personal tampoco sería el suficiente. Por ello reitera que si fuera necesario el aislamiento debería de realizarse "en centros de salud, hospitales o llegado el caso en hoteles medicalizados".
Hasta que todo pase... la residencia Virgen de Loreto, siempre con optimismo y unidos como una gran familia, tiene un lema "Volveremos a vernos cuando nos podamos abrazar".
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