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Cultura - Historia y Patrimonio
Javier Revilla
Martes, 8 de abril de 2014
valencia de don juan

Coyanza recibe a su Yacente

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A la hora del Ángelus, hoy la parroquia de Valencia de Don Juan ha asistido a un importante momento, la presentación de la restauración de una de sus obras de arte más desconocidas pero a su vez más valiosas. Concurrieron autoridades políticas, religiosas y numerosos vecinos, entre ellos algunos braceros del paso popularmente conocido como 'La Urna' y que recorre las calles coyantinas cada noche del Viernes Santo.


Juan Carlos Martín ha sido el restaurador principal de la obra y por ello ha impartido una conferencia técnica sobre dicha labor. Pero además de él han participado muchos otros miembros del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León, radicado en Simancas (Valladolid). Por ello, al acto han acudido su directora, Milagros Burón, y el director general de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León, Enrique Saiz.


El restaurador destacó la singularidad de la obra y su estado de conservación. Se trata de una figura cristífera, magníficamente anatomizada y articulada en cuello, hombros, caderas y rodillas, cubierta con un paño de pureza de fibra textil. Todo ello, inclusive la policromía y buena parte del cabello y barba naturales, eran originales en el estado previo a la restauración, lo cual sin duda confiere gran valor a la imagen. Expertos del Museo Nacional de Escultura han datado la obra en las tres primeras décadas del siglo XVI, hacia 1525 si se prefiere. Aquí debemos citar un agradecimiento ineludible a Manuel Arias, subdirector de dicho museo, quien hace dos años y tras una conferencia en Villamañán, conoció el Cristo Yacente de Valencia de Don Juan y posteriormente hizo lo posible por lograr su restauración en el Centro de Simancas.


Los trabajos han durado casi un año, 11 meses desde su traslado el pasado mes de mayo de 2013. En todo este tiempo se ha consolidado la talla, que pese a su antigüedad carecía de ataques por xilófagos u otros problemas en la madera de pino sobre la que fue esculpido. Una de las primeras acciones realizadas fue un estudio radiográfico, efectuado por Consuelo Valverde, donde se comprobó el sistema de articulaciones. Los trabajos más complicados a posteriori fueron la recomposición de algunos elementos de cuero que ocultan las bisagras, la integración de parte del cabello y barba, la recuperación de tres falanges de las manos que había perdido (hechas por el ebanista Jesús Angulo) y la limpieza y consolidación de la toda la policromía, entre otras muchas labores. 


El coste estimado de la restauración ha sido de 25.000 euros, en los cuales ha colaborado parcialmente la Hermandad Jesús de Nazaret (que procesiona actualmente el conjunto) y la Parroquia de Valencia de Don Juan.


Santo Sepulcro

La imagen del Cristo Yacente de Valencia de Don Juan tuvo la función en su día de realizar un desenclavo o descendimiento. Seguramente lo ejecutaran hermanos de la Vera Cruz, cofradía a la que sabemos perteneció dicha escultura al menos en el siglo XVIII. Tras dicho acto, el cuerpo inerte de Jesucristo, representado magistralmente en esta singular talla, era depositado en una caja o urna dorada y acristalada, en la cual procesionaba durante el Santo Entierro y descansaba el resto del año.


Esta urna o Santo Sepulcro es una elegante obra de finales del siglo XVII o comienzos del XVIII, encargada por la Cofradía de la Vera Cruz coyantina, quien dejó su huella en el escudo o emblema que corona la misma y que ahora ha recuperado su original recubrimiento de oro y plata. Y es que muchas partes exteriores habían sido repintadas, ocultando el dorado original de la urna, el cual ha sido recuperado en esta restauración no sin dificultades, pues ha conllevado una ardua tarea: “Tanto en el Cristo como en el Sepulcro hemos tratado de no traicionar la dimensión histórica de la pieza” aludía el restaurador Juan Carlos Martín para justificar que el acabado final mantenga lo original de ambos elementos. 


Se ha aprovechado también para incorporar una nueva iluminación interior al Santo Sepulcro, dotándole de puntos leds regulados y focalizados, que mejoran la visión del Yacente, permiten un menor consumo energético (prescindiendo de las pesadas baterías que llevaba el paso) y evitan el calor excesivo que producían las bombillas tradicionales.


Valoraciones

Ante la ausencia de la Consejera de Cultura de la Junta de Castilla y León, que pese a su interés no ha podido asistir por motivos de salud, la máxima autoridad presente de dicha consejería en el acto de entrega del Cristo Yacente restaurado fue Enrique Saiz, Director General de Patrimonio Cultural. Saiz destacó el gran valor de la pieza recuperada, indicando que estábamos ante uno de los Cristos articulados yacentes más antiguos de la comunidad autónoma. Hizo hincapié en el carácter sobrecogedor de la imagen, de gran sentimiento y que mueve a la devoción del pueblo coyantino, quien lo encargó hace cinco siglos. 


Enrique Saiz destacó la profesionalidad y el trabajo demostrado en esta obra por el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales situado en Simancas, por el que han pasado en la última década más de 200 piezas vinculadas a la Semana Santa, siendo la última este Cristo Yacente de Valencia de Don Juan.


Por su parte, la directora del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León, Milagros Burón, resaltó el trabajo técnico que ha requerido el conjunto, tanto la figura de Cristo como especialmente el Santo Sepulcro, que pese a ser dos siglos posterior al primero tenía un estado de conservación mucho peor.


Asimismo, el alcalde de la localidad coyantina, Juan Martínez Majo, realizó un agradecimiento general a todas las personas implicadas de una u otra manera en la consecución de esta restauración, que engrandece el patrimonio de la localidad.


En el acto también estuvo presente Máximo Gómez Rascón, responsable del patrimonio de la Diócesis de León, que destacó también el alto valor del Cristo Yacente como obra de arte y su objetivo de llevar a la conmoción y a la piedad de los fieles. 


Anfitrión de todos fue el párroco coyantino, Salvador Valbuena, quien agradeció la labor realizada y pidió continuar restaurando los valiosos elementos artísticos que conserva la parroquia de Valencia de Don Juan.
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